Precioso Rosa. Me gusta la idea de sonreír al mal ajeno cura al propio... Nosotros decimos en budismo algo así "quien enciende una lámpara para iluminar el camino de otro ilumina su propio camino". Un beso y nos vemos prontito María
“es decir exactamente lo que pienso y encontrar alguien que mire y se sonría.”
Qué interesante poema, Rosa...Yo, a pesar de los críticos, jamás había encontrado ningún misterio en la sonrisa de la Gioconda, y mira que adoro a Leonardo, sin embargo tú me has descubierto su sonrisa, ese instante de complicidad...
Me encanta su sonrisa y tu poema. gracias, cielo por compartirlo. Si por algo decía Leonardo que la pintura era poesía muda.
Querida poeta; podías haber cambiado la imagen de la Gioconda por tu fotografía del perfil, que me resulta más limpia y gratificante. La verdadera recompensa, sin duda, son estos versos. Un beso.
Yo, en el fondo, no estoy muy seguro de que corriendo los tiempos que corren, la Gio siga sonriendo. Habrá que ir al museo a ver si se le ha congelado la sonrisa. Besos, poetaza.
Decir lo que uno piensa y que encima te sonrían es un lujazo.
Lo de sonreír al mal ajeno, la verdad, no sé cómo tomármelo. A mí, que soy mala, me hace sonreír un montón que pierda el Barça, por poner un ejemplo. ¿Va por ahí la cosa?
Querida mia (después del desierto): recuerda que en alguna de esas veladas nuestras ensayemos dividir en dos (sagital y medio) el rostro de la Gioconda.
Descubriremos el misterio de su enigmática sonrisa.
Quizá sea eso lo que hacemos a diario.
Pero, si escribes cosas tan bellas como esta, luego no me acuses de ser Sagitario y decir lo que pienso.
Gracias por venir mi querido Maestro, creo que Gioconda aún sabe apreciar todo aquello que merece la pena de este mundo y su sonrisa se mantiene al recordarlo.
Seguro que tu comentario y tus besos le han hecho sonreír, sabiendo lo bien que me siento.
Rosita, estoy de acuerdo en lo que dicen tus palabras y en total desacuerdo en las de la Gioconda. Eso, sí, el conjunto de ambas forman un bello poema. Felicidades.
Querida Solateras, que sonrías cuando pierde el Barça tiene su qué también, aunque si he de ser sincera no era exactamente lo que quería decir (jajaja!).
17 comentarios:
Yo te mando mi sonrisa para curarnos los dos.
Besos,
Tu sonrisa cura todo, dulzura¡¡
besos
Precioso Rosa. Me gusta la idea de sonreír al mal ajeno cura al propio... Nosotros decimos en budismo algo así "quien enciende una lámpara para iluminar el camino de otro ilumina su propio camino".
Un beso y nos vemos prontito
María
“es decir exactamente lo que pienso
y encontrar alguien que mire y se sonría.”
Qué interesante poema, Rosa...Yo, a pesar de los críticos, jamás había encontrado ningún misterio en la sonrisa de la Gioconda, y mira que adoro a Leonardo, sin embargo tú me has descubierto su sonrisa, ese instante de complicidad...
Me encanta su sonrisa y tu poema. gracias, cielo por compartirlo. Si por algo decía Leonardo que la pintura era poesía muda.
Besos y un fuerte abrazo.
Querida poeta; podías haber cambiado la imagen de la Gioconda por tu fotografía del perfil, que me resulta más limpia y gratificante.
La verdadera recompensa, sin duda, son estos versos.
Un beso.
Y Gioconda es muy sabia. Por eso ha mantenido la sonrisa durante tantos años. Un abrazo
Sonrisa, siempre sonrisa, sonrisa eterna, como esa dulce y enigmática señora.
Besos, Rosa.
Lo de que el mal ajeno cura al propio es una gran certeza. Que mejor imagen que La Gioconda de este poema para recordárnolo.
Un beso, Rosa.
Rosa amiga:
Reflexivo, valioso tu poema por su tremendo mensaje.
Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,
Frank Ruffino
Yo, en el fondo, no estoy muy seguro de que corriendo los tiempos que corren, la Gio siga sonriendo. Habrá que ir al museo a ver si se le ha congelado la sonrisa.
Besos, poetaza.
Decir lo que uno piensa y que encima te sonrían es un lujazo.
Lo de sonreír al mal ajeno, la verdad, no sé cómo tomármelo. A mí, que soy mala, me hace sonreír un montón que pierda el Barça, por poner un ejemplo. ¿Va por ahí la cosa?
Besos
Otra genialidad tuya, breve y certera. Esa Gioconda...sabe lo que se dice.
¡Me encanta!
Un abrazo grandote.
Querida mia (después del desierto): recuerda que en alguna de esas veladas nuestras ensayemos dividir en dos (sagital y medio) el rostro de la Gioconda.
Descubriremos el misterio de su enigmática sonrisa.
Quizá sea eso lo que hacemos a diario.
Pero, si escribes cosas tan bellas como esta, luego no me acuses de ser Sagitario y decir lo que pienso.
Un beso.
Gracias por venir mi querido Maestro, creo que Gioconda aún sabe apreciar todo aquello que merece la pena de este mundo y su sonrisa se mantiene al recordarlo.
Seguro que tu comentario y tus besos le han hecho sonreír, sabiendo lo bien que me siento.
Un besazo tan cerca como siempre
Rosita, estoy de acuerdo en lo que dicen tus palabras y en total desacuerdo en las de la Gioconda. Eso, sí, el conjunto de ambas forman un bello poema. Felicidades.
Querida Solateras, que sonrías cuando pierde el Barça tiene su qué también, aunque si he de ser sincera no era exactamente lo que quería decir (jajaja!).
Un abrazo y gracias por venir
Mi querido amigo Frank, te echaba de menos por aquí. Gracias por volver y por el cariño que dejas con tu comentario.
Un abrazo en amistad y poesía
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