miércoles, 14 de octubre de 2009


No siempre encontramos el momento, de confesar —entre líneas— lo que amamos; de escuchar cualquier canción repitiendo los silencios y dejar de medio lado una sonrisa.

No siempre sabemos elegir el mejor paso de todos los perdidos
o entonar el mea-culpa, sin haber dado la doce,
encogidos en un hombro invertebrado.

Hay nostalgia hasta en la carne…

................................................y no queda ningún hueso.



14 comentarios:

Montse dijo...

Mi querídisma amiga, por fin me animo a estrenarme con algún comentario en tu blog después de ejercer de voyeur anónima durante algún tiempo. Aprovecho ahora con este poema tuyo que tanto me gusta y para el que veo que has mantenido su contundente final. Lo comparto plenamente, creo que así tiene mucha fuerza y resulta muy sugerente.
Veo también que has cambiado de foto pero no, afortundamente, de sonrisa azul.
Besazo!
Montse

Anónimo dijo...

No siempre sabemos vivir...o nos dejan las circunstancias vivir como quisiéramos...Pero fíjate, yo creo que los que menos tenemos la culpa somos nosotros, los seres humanos, que hacemos lo que podemos ante la tarea ingente de vivir. Arrancar algún momento de felicidad y conservarlo en el recuerdo... ya es algo. Buscamos demasiado...y deberíamos dejar que la vida fluyera, sin ideas previas, y sin planificar tanto. Nos perdemos el presente por pensar en el futuro. Y nos perdemos mucha felicidad por querer toda la felicidad. Pero bueno...si tu quieres entonar el mea-culpa, de vez en cuando, este intento de redención te sobra, je, je. ¿Nos sobra?...repetiría Fernando Pessoa, en su relativismo existencial, de forma interrogativa ante la afirmación anterior...

Port

Pilar dijo...

Rose ( es que hoy me suenas glamurosa y en inglés) entones el mea-culpa u cosas similares el "hay nostalgia hasta en la carne" me deja en un suspiro interminable!! de estos de cuando tiemblas de frío y hay una letra de manta que te abriga... en fin, noche fria con abrigo de rosas... !qué ganas de verte! ¿cuando me cuentas el secreto de estas mejoras??
Un beso enorme

Anónimo dijo...

Leo/leemos esto desde Rabat, amiga; con el corazón y con toda la atención de la que soy/somos capaz. Hasta aquí adentro llega tu voz clara.

Un beso Rosa.
Santiago Solano / Elena de Torres

Anónimo dijo...

Es cierto, Rosa: A veces no sabemos elegir el mejor paso de todos los perdidos. Sin embargo, si retrocedemos en el tiempo, llegaremos hasta ese preciso instante, en el que el amor, nos elevó hasta lo más alto.

Ayer me alegré mucho de verte.

Besitos.

Mila

Rosa dijo...

Montse amiga y siempre querida... Cómo me alegra que me hayas dejado aquí una pequeña huella de tu generosidad y tu cariño.
Gracias por tu apoyo, que sin duda me impulsa a escribir tantas veces... y gracias por sacar tiempo de aún no sé donde, para leerme.

Eres un ser especial y será por eso que mi sonrisa siempre te pinta azul, Te quiero, ya lo sabes.

Rosa dijo...

Emilio, comparto creo que en su totalidad tu comentario.Y de forma muy especial aquello de "Nos perdemos el presente por pensar en el futuro. Y nos perdemos mucha felicidad por quererla toda...". Es más, no solo lo comparto, sino que me encanta cómo lo dices.

Un abrazo y mi cariño, con mas respeto, si cabe.

Rosa dijo...

Pilar, corazón, tú sí me has hecho temblar con tu comentario. ¡Que delicia! Solo por leer estas cosas, ha merecido la pena mi entrada hoy.
Gracias mi niña.
No hay secreto y hasta creo que no hay mejoras, la verdad. Tan solo el impulso de decir lo que sientes y esperar que alguien te conteste cosas tan bellas como “noche fría con abrigo de rosas”. Eres un encanto y sobre todo una gran poeta con todo el camino por delante.

Cuídate, mientras nos vemos, que yo también tengo muchas ganas de abrazarte.

Rosa dijo...

Santiago, Elena... Gracias por haber hecho un huequito en vuestro viaje para leerme con el corazón. No soy capaz de entender otra forma mejor de ser leída.
Mi voz no llega, va dentro de vosotros y ese es mi mejor regalo. Gracias a los dos por vuestra cercanía en la distancia y por el cariño que siempre ponéis en lo que escribo.

Disfrutad y volved cuando sea, pero en perfecto estado ¿vale?.
Un abrazo enorme

Rosa dijo...

Mila, que bien encontrarnos el jueves. Espero que se repita mas a menudo, que siempre es un placer charlar de viva voz ¿verdad?.
No soy muy partidaria de retroceder en el tiempo –a pesar del poema-, sino mas bien, como decía Emilio, de vivir el presente con intensidad, sin comparaciones; dando a cada espacio su propio valor y tratando de sacar la parte mas hermosa, sin tendernos trampas. El pasado cumple su función cuando le toca y como tantas otras cosas, no suele resistir muy bien los viajes a otros tiempos.
Gracias por leerme y mucha mas por tu comentario. Besos

Manuel dijo...

Ya te debía esta visita, Rosa. Tu me perdonarás por la demora, ¿verdad?.

Y verdad es que le hemos dado tantas vueltas a en mi oreja, que me sabe como las tostadas en el desyuno: familiar, sincero, entrañable y, sobre todo, lleno de trabajo.

Y eso de "encogerse en un hombro invertebrado" tiene que se para nota, eh?.

Un beso.

Soledad Serrano dijo...

Rosa Temprana, es cierto todo lo que dices, no hay forma de perseguir los pasos. Muchas veces me he preguntado ¿qué fue de las vidas que no viví? ¿dónde fueron los besos que nunca di? ¿los perdones que no solicité antes de las doce?
Espero que nunca los pasos se me pierdan cuando camino para verte. Nunca. Sol

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Se te lee con ganas, Rosa de Pitiminí.
¿El final de tu texto es por los de la "calne... calne" de nuestro facultativo de cabecera?
Bromas aparte: ¡que bien!
Aunque la verdad es que con lo de la hormona esa de la entrada de Soledad (acabo de ponerle un comentario angustiadísimo en su blog) estoy como para pocas alaracas.
En fin, rubia entre mis rubias, que lo dicho. "Mu bien" y va de veras.
Enrique

Rosa dijo...

Sol, Enrique, gracias a los dos. Como siempre y deseo que para siempre, me hace tanto bien teneros cerca....
Maestro, no te agobies, porque lo de la hormona ésa, vale para tantas cosas, que a buen seguro Sol no pide garrafas para protegerse de malos humores internos.

Un abrazo enorme