
En el fondo
nadie sabe cómo nacen las mentiras.
Se acomodan sin permiso
en el borde más cercano a la ignorancia
y en el ojo de la aguja
donde encaja mi perfil a contramano.
Sin habérselo pedido
se convierten en el pan de cada día
recogiendo sin clemencia el compromiso
de ayudarnos a encontrar
el motivo de este empeño reincidente
de pisar la misma piedra.








