martes, 5 de noviembre de 2013

PARÁBOLA DEL RUISEÑOR















Era tan hermoso, que escondía sus facciones a pintores sin coherencia, a vendedores de aire, a redentores corruptos.

Tan hermoso, que los reyes sin fortuna le eligieron como amante, para salir en la foto.

Tanto,  que le robaron los dientes para comerse al más débil.

Tan hermoso que se escapó de este mundo para no alterar el orden, como escapan los que no han dejado huella.

Era tan hermoso, que alguien le impuso silencio  administrativo 


y no llegó a nacer.

8 comentarios:

Mcarmen Fabre dijo...

Una parábola perfecta, Rosa.

Un beso grande.

Ángeles Fernangómez dijo...

¡Toma! Pasarse suele producir el efecto contrario.
Me encanta el desarrollo de la parábola.

Laura Frost dijo...

Guau, menudo trallazo compañera.
Un abrazo gigante!

Enrique Gracia Trinidad dijo...

Estás que te sales, Rosa. ¡Qué bien! Me encanta ese ritmo disimulado en versículos. Y la idea, claro.

Manuel dijo...

De ahí el misterio que reviste la esperanza: aún no ha nacido.

Pero quien tiene prisa. De momento queda aquí el anuncio de este nítido poema para que, quien quiera asomarse, pueda reflexionar.

Me parece muy bueno y, sobre todo, con algo que tantas veces echo de menos: conciso, sin adornos inútiles.

Un beso, mi chica...

Torrelodones TACI dijo...

Misterioso y bello. Felicidades. Un beso

RECOMENZAR dijo...

Me ha gustado como escribes
Me ha gustado descubrirte

Jorge Torres Daudet dijo...

Felices pascuas!