lunes, 14 de mayo de 2012

LA TORRE DE BABEL (1)








 







He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan.
(Antiguo Testamento, Génesis 11)
En parejas que no suman más de uno
y algún resto de vida en punto muerto,
le sonríen a un pasado.
temeroso de volver con su injusticia.

Con un gesto independiente
y su artrosis decidida
se abalanzan en los brazos del primero
que se asome
con el sol  a sus espaldas
y les cuentan al oído lo que duele
para así poder vivir su encierro
sin protesta.

Hay algunos que se olvidan la memoria
contemplando las miserias del vecino
y recitan sin cesar
—en obscena letanía—
las palabras que escondieron con los años.
Cuando vuelven la cabeza
se dan cuenta de que no ha cambiado nada.

Así es la vida en Babel:
los ancianos se retiran
porque nadie habla su idioma
y el resto sigue buscando un dios
que les ascienda más pronto al cielo.


(1)      En hebreo: “balbuceo”

11 comentarios:

Saudades8 dijo...

Algunos aún no se han dado cuenta de que somos hijos de la Vía Láctea, ellos siguen con su Vía Particularísima para diferenciarse de los demás, la Torre de Babel nunca fue destruida en realidad, sigue en pie.

Un beso,

Jorge Torres Daudet dijo...

Creo que estamos condenados a no entendernos.
Un beso, Rosa.

Jesús Arroyo dijo...

Ësta es mi poeta!!!

Dorchy Muñoz dijo...

Es un placer visitar tu blog miy y una veces. Besos poeta y amiga. Amador

La Solateras dijo...

Un poema profundo y desalentador, como la vida misma.

Un abrazo fuerte, Rosa

Nines Díaz dijo...

Lo malo no es hablar la misma lengua, Rosa, sino no entenderse, como en esta Torre de Babel de tu certero poema.

Un gran abrazo.

Mila Aumente dijo...

Muy buen poema, lleno de una realidad escalofriante. Rosita,¡cómo te gusta escribir sobre lo dramático de este mundo!

Un besito.

CARMEN dijo...

Rosa, qué poema.. sin calificativos , o sí, uno impactante . Me encanta.

Un abrazo.

Lembranza dijo...

Con lo fácil que seria, el egoísmo nos ha llevado a esta situación. Personas que han luchado durante toda su vida por los suyos, y ahora, que necesitan que les cuiden, están solos .Parece que no queremos darnos cuenta, que casi todos, en su momento, llegaremos a viejos.
Un besoooo

elvira daudet dijo...

Penetrante poema, Rosa, que ahonda en la cruda realidad que vivimos; donde, ni siquiera para defendernos del enemigo que nos acosa para destruirnos, somos capaces de entendernos. Me gustas mucho batalladora.

Gracias, cielo, por tu comentario sobre el Cuaderno...
Un beso
Elvira

Manuel dijo...

Menos mal, querida Rosa, que entre tanto balbuceo pudimos vivir la dulzura de ese tiempo. Supiste mirar con los ojos de una niña a aquella otra niña.

Es un privilegio haber asistido a esos momentos.

Y otro, no menos grande, haber asistido al parto de este magnífico poema.

Felicidades. Un beso.